LA CERÁMICA MOCHICA,
UN TESTIMONIO DE SUS SÍMBOLOS, MITOS Y RITOS
PATRICIA SERDÁ

Ai-apaec, Huaca de la Luna, Trujillo.

Los orígenes de los mochicas o moches, habitantes de los valles y desiertos de la costa norte del Perú, se remontan al primer milenio antes de nuestra era, entre los años 100 y 800 d.C. Fue una cultura extraordinaria, de artistas, guerreros y agricultores que floreció entre los valles de Lambayeque y Nepeña. Tuvieron como centro cultural el valle de Moche y Virú en la provincia de Trujillo. Llegaron a organizarse en reinos o señoríos independientes, en constante interacción, especialmente en sus prácticas rituales, donde el culto a sus divinidades fue compartido por todos. Fueron gobernados por una élite de reyes y reinas, señores y señoras, sacerdotes y sacerdotisas, personificados en la figura del gobernante, hombre o mujer que encarnaban a los dioses en la tierra.1 No se sabe si hablaron todos una misma lengua, pero una cultura común los unía.

   
a) Cerámica sacerdotisa de la diosa Luna, sosteniendo una copa y un disco, MET.
b)Vasija de Gobernador, MET.  c) Vaso arquitectónico Moche, MET.

Anterior a la dominación Inca, la cultura Moche, precursora de la Chimú, tiene sus orígenes en la Tradición Cupisnique, emparentada con la Chavín; de éstas heredaron su religión y el arte de la cerámica así como de las culturas Gallinazo, Salinar y Virú –sus antecesores más directos–, la metalurgia y la orfebrería.

    
a) Nariguera MOCHE, Metropolitan Museum of Art.  b) Pectoral del Señor de Sipán, Museo Nacional Tumbas Reales de Sipan.  c) Objeto de oro hallado en la tumba del Señor de Sipán, Museo Nacional Tumbas Reales de Sipán, Lambayeque.  d) Collar de maníes de oro y plata que representa la dualidad. Encontrado en la tumba del Señor de Sipán.

Todas estas artes alcanzarían con los mochicas un gran desarrollo y esplendor, distinguiéndose, fundamentalmente, como grandes alfareros y orfebres, también tejedores, creando obras de una gran calidad y belleza, en su gran mayoría de uso ceremonial. Todo ello constituye un testimonio de que vivían en un mundo permanentemente sacralizado, gracias a la constante actualización y encarnación, a través de sus ritos, de la energía-fuerza contenida en sus símbolos y mitos, que son los emisarios, el puente o las puertas entre lo conocido y lo desconocido, lo visible y lo invisible, entre "la realidad sensible, perceptible y cognoscible a simple vista y el misterio de su auténtica y oculta naturaleza que es su origen".2

    
a) Guerreros con pallares blanquinegros, MET.  b) Escena de un ritual donde una
divinidad nocturna guarda el liquido vital, Museo Larco.  c) Ai Apaec, Museo Larco.

En su cerámica, considerada una de las más destacadas del antiguo Perú, se plasmaron verdaderos códigos de información, pues al no tener escritura, aquélla fue la forma más representativa en la que sus artistas, de manera ritual y didáctica, recibieron y transmitieron las Ideas reveladoras de su cosmovisión. En las culturas tradicionales, como fueron las precolombinas, toda Enseñanza iba dirigida a la obtención del Conocimiento y la Sabiduría, como se refleja en estas vasijas o huacos en las que representaron, de forma tanto escultórica como pictográfica, el mundo simbólico y ritual en el que estaban inmersos.

        
a) Músico mochica tocando flauta.  b) Trompeta en forma de músico
tocando una antara, Art Institute Chicago.  c) Músicos mochica.

La división del universo en tres niveles o mundos: el cielo, la tierra y el mundo subterráneo está presente, de una forma u otra, en toda su iconografía. Estos niveles se corresponden respectivamente con el mundo de arriba-exterior o de los dioses; el mundo de aquí o del hombre; y el mundo de abajo-interior o de los muertos y ancestros, que paradójicamente, como vemos en algunas imágenes, sorprende lo vivísimo que está. En sus botellas de cerámica pintadas, podemos apreciar los acontecimientos o mejor los ritos, que acontecían en estos distintos mundos o planos de una realidad única y simultánea que constantemente se regenera.


Huacos, retratos que representan al dios Ai Apaec en los tres mundos.

Una mitología danzante de "monstruos y demonios" se transforma y encadena en sus representaciones simbólicas, aunque no puede precisarse con exactitud la naturaleza de las energías atribuidas a esos espíritus.3

El ascenso y descenso por estos mundos es permanente y muy significativo. Dicha división fundamenta su Cosmogonía, y está presente en toda su iconografía. Comprende a dioses y diosas, ancestros y seres mitológicos, animales y plantas y al ser humano que, como intermediario y protagonista del drama cósmico, tiene la posibilidad de conciliar –conjugando los opuestos–, todas estas energías en su interior, en su alma. Su dinámica, interacción y conexión se plasmó, de forma escultórica y geométrica, a través de motivos y diseños escalonados, volutas, espirales, olas, etc., de manera recurrente en todo su arte. Así como la idea cíclica del tiempo: nacimiento, muerte y resurrección, ligados a la idea de ritmo y reciclaje presentes en toda la manifestación. También el tema de la dualidad, propia de todo lo creado, expresión de la Unidad, o complementariedad de los opuestos en un punto unitario donde ellos coinciden. En quechua, este concepto de la dualidad complementaria se conoce como Tinkuy.

           
a) Vasija geométrica de escalera y ola, Museo Larco.  b) Vasija geométrica en espiral.
Cerámica Moche, Museo Larco.  c) Vasija geométrica. Cerámica Moche, Metropolitan Museum de Nueva York.  d) Ibíd.  e) Botella ceremonial Mochica que simboliza la dualidad, Museo Larco.   f) Alfiler de hueso que representa a dos serpiente entrelazadas,
Museo de Arte Precolombino de Cusco, Perú.

En la cerámica escultórica mochica se destacan sus famosos huacos retrato, que forman parte de uno de los objetos más preciados de esta cultura. Fueron modelados mayormente en "botellas de asa estribo", cuyos rostros, esculpidos en la cerámica y elaborados con una gran maestría, alcanzaron un realismo y expresividad asombrosos, se dice que sin igual en las culturas precolombinas. Figuras anónimas. La gran mayoría parecen representar, por sus adornos y pinturas faciales, a la élite gobernante: jefes, sacerdotes-sabios y guerreros, así como a guerreros cautivos, preparados para su sacrificio, que parecen aceptar con dignidad y valentía su destino. Igualmente sus personajes mitológicos, y curiosamente, aunque son pocos los encontrados, a niños. También el mundo de los muertos, tan importante para la cultura Moche. Muchos de estos huacos fueron usados como contenedores de chicha, la bebida ceremonial extraída del maíz, y posteriormente depositados en tumbas. Sus prácticas funerarias tenían un gran sentido simbólico. Sus representantes más importantes fueron enterrados con sus vestimentas, joyas y objetos rituales (cetro, corona, sonajeros, orejeras, collares, pectorales y narigueras, etc.) de oro, plata y cobre, junto con las cerámicas, que también formaban parte de sus ajuares funerarios, en las que aparecen símbolos, mitos o ritos en las que éstos fueron representados.

      
a) Huaco retrato. Vasija Mochica.  b) Ibíd.  c) Ibíd.  d) Ibíd.   e) Ibíd.
f) Huaco retrato. Vasija Mochica, Museo Larco.  g) Ibíd.

Los miembros de esta cultura vencieron sus desiertos convirtiéndolos en fértiles valles costeños, pues supieron crear un extenso sistema de canales de irrigación que recogía las aguas que bajaban de las montañas, y que todavía, hoy día, perdura. Estas grandes obras maestras de ingeniería hidráulica lograron que su producción agrícola rebasara ampliamente sus necesidades, favoreciendo sus recursos y el crecimiento sostenido de una población bien organizada y jerárquica, que propició importantes transformaciones, promoviendo el esplendor en sus creaciones artísticas y la construcción de sus grandes templos.

  
a) Figura entronizada. Botella Mochica, Metropolitan Museum de Nueva York.  b) Detalle de frisos policromados en el complejo arqueológico de Huaca de la Luna, Trujillo.  c) Detalle de vasija que representa la ceremonia de la coca, Museo Larco.

Los mochicas se destacaron como diestros arquitectos. Construyeron palacios y grandes centros ceremoniales, religiosos y políticos. Imponentes templos piramidales, receptáculo de los efluvios divinos; formados de enormes montañas de adobe, con plataformas escalonadas, llamados Huacas (lugar sagrado), recreaban un paisaje simbólico, escenario de sus ceremonias rituales. En ellos habitaban sus dioses, aspectos o atributos de la Unidad indisoluble, representados en sus frisos y murales junto a numerosos símbolos y mitos, en relieves policromados plenos de colorido, que gracias a la cobertura que recibieron en la Antigüedad, se conservan casi intactos. Los más destacados fueron la Huaca de la Luna y la Huaca del Sol, que en su conjunto conforman la ciudad sagrada de los moches. La Huaca de la Luna fue la pirámide más importante, por su carácter de Templo Mayor, construida en las faldas de su montaña sagrada, llamada Cerro Blanco, y cerca del río Moche. También se destacan las pirámides de Chicama, donde se ha descubierto la tumba real de la Señora de Cao, así como la Huaca Rajada, en Chiclayo, donde en el año 1987 se halló la tumba real del Señor de Sipán, de la que se dijo que "se había hallado el mayor descubrimiento precolombino", comparable nada menos que a la tumba de Tutankamon en Egipto.


a) Detalle de frisos policromados en el complejo arqueológico de El Brujo, Cao Viejo,
La Libertad, Perú.  b) Detalle de frisos policromados en el complejo
arqueológico de Huaca de la Luna, Trujillo.

Fue alrededor de estos grandes centros donde se organizaron sus comunidades, y se llevaron a cabo sus ritos iniciáticos y funerarios, así como los relacionados con el calendario agrícola y ceremonial: cambios de estación, inicio y fin de las lluvias, movimiento de los astros, eclipses del sol y la luna, solsticios y equinoccios, año nuevo y muerte del anterior, etc. En ellos sus gobernantes, sacerdotes y sacerdotisas, guerreros y oficiantes, teatralizaban ritualmente la Cosmogonía, ataviados con sus vestimentas simbólicas, finas joyas de oro, plata y cobre,4 pectorales de concha spondylus, máscaras y pintura facial, etc., donde siempre estaban presentes la música y la danza. Sus protagonistas encarnaban las energías cósmicas y metafísicas de la Creación. Una teúrgia viva, y una oportunidad para el hombre, como intermediario entre el cielo y la tierra, de unir o conciliar estas energías o dioses superiores e inferiores en su interior, en su alma, vivenciando la virginidad del comienzo, la eternidad del presente, donde todo es "ahora" y pasado y futuro son abolidos.

La ciudad celeste y los antepasados son aquí y ahora, y el hombre un vínculo permanente entre dos realidades, o mundos.5

El protagonista principal de su Cosmogonía fue el dios de la Montaña o Ai apaec, que en lengua muchik significa "dios Creador". Fue también su héroe civilizador, educador y salvador, promoviendo en hombres y mujeres la realización espiritual. Sus aventuras míticas y heroicas, modelo ejemplar del viaje iniciático, fueron reproducidas en su cerámica, tanto escultóricamente, como con la técnica llamada de pincel fino, en vasos acampanados que facilitaron la representación de diversas escenas. En ellas vemos al héroe munido de sus atributos y poderes: colmillos y corona de felino, símbolo de la tierra o mundo intermediario; adornada de plumas de ave, símbolo del cielo o mundo de arriba y cinturón y orejeras de serpiente, símbolos del inframundo o mundo de abajo. Su camisa escalonada simboliza su poder para viajar por los tres mundos. Durante su travesía, debe enfrentarse a numerosas pruebas y peligros, en busca del sol desaparecido tras el horizonte, cautivo en el inframundo de poderosas criaturas monstruosas y demonios. Ai apaec, para liberar a los hombres de la oscuridad, restablecer y asegurar el orden y el equilibrio en el cosmos, debe descender al inframundo, donde se enfrenta con la muerte, entregándose a ella. Finalmente renace victorioso y guiado por sus ancestros, asciende triunfalmente, como el sol, que vuelve a brillar, con todo su esplendor, en el cielo.6

      
a) Vasija de Ai Apaec con serpientes, Museo Larco.  
b) Ai Apaec en forma de maíz, Museo Larco.  
c) Ai Apaec, dios y héroe Mochica, Museo Larco.  
d)Vasija con escena sacrificial, Vasija Mochica.

El dios de la Montaña o Ai apaec ha sido asociado a Viracocha, "nombre del dios liberador entre los antiguos peruanos", análogo al Quetzalcóatl (serpiente alada) mesoamericano, y al Kukulkán, Gukumatz y Votan maya, así como al Bochica colombiano, etc.

Los héroes civilizadores, reveladores y salvadores como Quetzalcóatl o Viracocha, no son seres humanos que como tales y gracias a sus méritos se hayan deificado o convertido en astros, sino que por el contrario, son dioses o estrellas que –como los hombres– han caído del firmamento y deben recorrer el inframundo y morir por el autosacrificio para renacer a su verdadera identidad y ocupar su auténtico lugar en el cielo que, además, es su origen. Para las culturas precolombinas este rito universal es ejemplificado en la bóveda celeste por el Sol, la Luna y Venus en particular –y todos los planetas y estrellas en general– y por sus ciclos de aparición y desaparición, muerte y resurrección, de los que la tierra y el ser humano dependen, ya que han visto en ellos la manifestación más alta de los modelos o arquetipos universales y eternos en los que fundamentaron su cosmogonía.7

Éste ha sido y es el auténtico sentido de la Iniciación en los Misterios, gracias a la cual la vida cobra para todo hombre o mujer, su verdadero sentido. En Occidente su análogo es el dios Hermes, psicopompo, mensajero y guía del viaje iniciático, capaz de conducirnos por su intermedio a la identificación o reintegración con el Sí mismo.

    
a) Guerrero. Vasija Mochica de cerámica.  
b) Guerrero. Vasija Mochica, Museo Larco.

Entre sus dioses principales también se encuentra la diosa Luna, deidad femenina, tutelar del mundo de los ancestros. Divinidad asociada a los ritos de la fecundidad y fertilidad, necesarios para la regeneración. Esta divinidad aparece con mayor intensidad en el cielo al culminar la época seca, anunciando el inicio de la época húmeda. Es la intermediaria entre el dios Radiante, señor de la luz y la época seca y el dios de la Vía Láctea, guardián del agua y la época húmeda, en la ceremonia que da inicio a un nuevo ciclo. La vemos como portadora de la copa sacrificial, en uno de los ritos más destacados y recurrentes de esta cultura, relacionado con el sacrificio y con la sangre.

  
a) Copa sacrificial que se utilizaba durante las ceremonias.  
b) Representación de la diosa luna, Museo Larco.

En la sociedad mochica, al ser eminentemente guerrera, uno de sus ritos sagrados principales era el combate ritual, cuerpo a cuerpo, el cual recibía el nombre de "ceremonia del sacrificio y presentación de la copa", que culminaba nada menos que con el sacrificio de los vencidos, cuya sangre era ofrecida a los dioses. Ritos sacrificiales ligados al orden cósmico y su proceso de regeneración y transformación cíclica, análogos en el ser humano, al propio proceso regenerador y liberador que promueve la Iniciación en los Misterios, donde la principal batalla de esta tragicomedia, propia de la Manifestación Universal y por tanto de la vida en la que estamos inmersos, es la lucha contra nuestros enemigos internos, que pueden ser vencidos con perseverancia, valentía y amor, guiados por el Conocimiento. Igualmente por la transmisión de la enseñanza tradicional, cuyas ideas universales y eternas, son capaces de operar una verdadera transformación interior en el alma de los hombres y mujeres que libremente se abren a ellas. Esta es la aventura heroica que conduce a la verdadera Libertad, pues su objetivo es la conquista de los estados superiores y la conciencia de Unidad, "y por su intermedio al misterio de Aquello que solo puede enunciarse racionalmente en términos negativos". Todo lo cual nos hace suponer que los hombres que se entregaban a la muerte con tanta valentía en estos ritos sacrificiales, habían logrado un estado muy alto de la conciencia, probablemente llegaron incluso a vivenciar esta conciencia de Unidad. Igualmente otro de los ejemplos de sacrificio ritual entre los mochicas fue el caso de las dos mujeres jóvenes, se dice que posiblemente esposas del Señor de Sipán, que sacrificaron su vida cuando éste murió y fueron enterradas junto a él, en su viaje al más allá, lo que tendría todo un sentido simbólico, y donde se advierte también un gran desapego de lo individual y perentorio. Y otros muchos ejemplos, como ha sido patente en otras culturas precolombinas.


a) Escena sacrificial de vasija Mochica, Museo Larco.

a) Escena sacrificial de vasija Mochica, Museo Larco.

Aquél que era elegido para el sacrificio o la tortura, o se prestaba generosa, valiente y alegremente a ello, era considerado un individuo tocado por la fortuna y por la gloria, y por su muerte pasaba a conformar parte del ejército divino acompañando al sol en su triunfante recorrido.8

El adepto necesita sacrificarse tal cual su Dios se sacrificó en su momento para regenerar el proceso creativo, así es la exigencia de los dioses. (…) En este sentido en todos los casos el sacrificador es también el sacrificado, o sea que desde la perspectiva iniciática no hay mayor sacrificio que el de uno mismo.9

Para decidir quién iba a ser sacrificado a Ai-apaec, los grandes guerreros luchaban entre ellos, cuerpo a cuerpo, con sus atuendos rituales y sus armas, una maza o porra. Aquellos que perdían su tocado o casco, dejando al descubierto sus cabellos, eran capturados. Desnudos y atados eran conducidos en procesión al templo principal, a uno de sus recintos, donde antes de su sacrificio, sacerdotes y sacerdotisas o también chamanas, los preparaban para ingerir ritualmente el cactus San Pedro, una droga alucinógena, sagrada para estos pueblos, que permite "viajar", descendiendo y ascendiendo por los distintos planos o mundos de la manifestación.

    
a) Prisionero para sacrificio. Vasija Mochica, Metropolitan Museum the Nueva York.
b) Sacerdotisa. Vasija Mochica.

Con respecto a las 'drogas', utilizadas por los iniciados indígenas, que ofenden el decoro de la clase media, señalaremos la intención y el sentido con que son ingeridas y realizadas estas prácticas, es decir, su función como agentes mediadores del conocimiento en cuanto posibilitan el acceso a la realidad metafísica, y por ésta igualmente a la comprensión de la física, que se entiende entonces como una prolongación material de aquélla. También que estos ritos y substancias sagradas llevan a la catarsis a través de una limpieza o purificación –una muerte y su posterior resurrección– producida por la intensidad de la situación, la cual promueve una ruptura de nivel al sacar al sujeto de su tiempo-espacio habitual para ubicarlo en el centro de sí mismo.10

    
a) Chamana lechuza guiando a adeptos en ritual con San Pedro.
b) Chamana o sacerdotisa. Vasija Mochica.

Posteriormente, los guerreros eran degollados con un tumi (cuchillo ceremonial) y su sangre recogida en una copa por la sacerdotisa. La copa era entregada al Gobernante o Señor que, frente al pueblo, ofrecía la sangre del guerrero a los dioses. En algunas piezas de cerámica se puede observar que la sangre de los sacrificados recorría la montaña como si se tratase de un río.

    
a) Monstruo decapitador marino, Museo Larco. b) Vasija ceremonial que representa una deidad realizando un sacrificio. En una mano sostiene el tumi y en la otra la cabeza trofeo,
Metropolitan Museum de Nueva York.

Todo se plasmó en la cerámica, que logró registrar los distintos aspectos de la realidad Mochica. En sus vasijas escultóricas de cuerpo entero, vemos a dioses y diosas, chamanes y chamanas, guerreros, nobles y artesanos, hombres, mujeres, y niños, etc.

          
a) Mujer con vagina abierta. Vasija ceremonial de fertilidad, Museo Larco.  b) Vasija que alude a la fertilidad.  c) Mamá cacao. Mujer envuelta en el fruto del cacao dando de lactar a un infante con orejeras. Botella Mochica, Museo Larco.  d) Botella gollete asa estribo escultórica representando mujer sentada con pintura facial, túnica y muñequeras,
cargando niño, Museo Larco.

Son frecuentes las figuras de maternidades en variadas expresiones: mujeres desnudas en estado de gravidez, en actitud de dar a luz, en posición sedente, cargando a la espalda un niño (…), mujeres amamantando a su cría, mujeres con pechos exuberantes, etc. Tales representaciones, semejantes a las de otras culturas Formativas, expresan una condición ideológica de sacralidad femenina es decir, la existencia de un culto a la diosa-Madre y, consecuentemente de un calendario lunar.11

            
a) Cántaro escultórico que representa a personaje antropomorfo con cabeza y alas de búho o lechuza, collar de cuentas circulares, camisa con diseños de olas o espirales entrelazadas, y faldellín; el personaje está parado debajo de un arco formado por una serpiente de dos cabezas felínicas. En el gollete del cántaro hay diseños de olas. Cerámica Mochica, Museo Larco. b) Botella con pico estribo con ciervo. Cerámica Mochica, Metropolitan Museum de Nueva York.  
c) Jaguar. Vasija Mochica, Metropolitan Museum de Nueva York.  d) Aguila y serpiente. Vasija Mochica, Museo Larco.  e) Vasija de perro, Museo Larco.

Así como los animales, tan importantes en su cosmogonía, especialmente la trilogía sagrada en todo el antiguo Perú: ave-felino-serpiente, representantes de los tres mundos. Los más significativos entre ellos son el águila, el búho y el cóndor en el cielo o mundo de arriba; el jaguar o el puma, el perro, o el zorro en la tierra; y la serpiente o la araña en el mundo de abajo. Muchos de ellos escenificados o personificados con formas antropomorfas como el hombre jaguar, uno de sus seres mitológicos más destacados; o el búho antropomorfo, considerado uno de los dioses principales, al que vemos en su cerámica ataviado como guerrero, bajo un arco formado por una serpiente de dos cabezas y relacionado con la noche, lo oculto y la muerte. El pato también aparece con frecuencia en la cerámica como un guerrero antropomorfo que participa en la ceremonia del sacrificio, o el sacerdote iguana como otro de los principales oficiantes de sus ritos, etc. La fauna marina fue también muy significativa, teniendo en cuenta que eran pueblos costeros, que además supieron aprovechar sus recursos marinos. Igualmente dieron vida al mundo vegetal, sus alimentos sagrados que llegaron a cultivar como el maíz, el pallar, el ají, así como la yuca, la lúcuma etc., representantes del poder de los tres mundos.

      
a) Lúcuma. Botella Mochica (1-800 d.C.), Museo Larco.  b) Zapallo loche. Botella Mochica (1-800 d.C.), Museo Larco.  c) Yuca. Botella Mochica, Museo Larco.   d) Ai Apaec convertido en ají, Museo Larco.  e) Pepino dulce. Botella Mochica (1-800 d.C.), Museo Larco.

Y como se dijo al inicio, abundan los diseños geométricos: círculos, cruces, triángulos, espirales o escaleras. También elementos importantes como la montaña, la pirámide, el trono, etc., además de escenas de todo tipo, como las oraculares, entierros, actividades de cosecha, de curación, de caza del venado y del lobo marino, sin olvidar los juegos rituales, danzas y bailes que realizaban conjuntamente con sus muertos, como la alegre "danza macabra", pintada en su cerámica, "donde 4 danzantes, dos a dos a cada lado, sostienen un árbol o planta que corresponden, sin duda, a los 4 árboles cósmicos".12

  
a) Vasija de baile alegre entre muertos.  b) Vasija de asa estribo con representación de Danza del Inframundo con dúo de antaristas flotando sobre guerrero, Museo Larco, Lima.  c) Vasija que representa la caza de lobos marinos en las islas, Museo Larco, Lima.

Destacan en sus cerámicas los sorprendentes e innumerables "vasos eróticos", vinculados con lo sexual, que muestran las cópulas y relaciones no sólo entre seres humanos, sino también con los muertos.

         
a) Huaco erótico. Hombre muerto masturbándose, Museo Larco.  b) Ibíd.  c) Botella Gollete Asa Estribo Escultórica. Coito entre mujer y hombre muerto. Cerámica Mochica, Museo Larco.  d) Huaco erótico con escena de coito vaginal. Cerámica Mochica, Museo Larco.  e) Ibíd.   f) Huaco erótico que representa una felación. Cerámica Mochica, Museo Larco.

Una de las vasijas más significativas es la de la cópula mítica entre el dios Ai Apaec y la diosa Luna, o diosa de la tierra. Al copular, surge de sus cuerpos un Árbol, del que se dice es el Árbol de la Vida o Axis mundi, cuyos frutos son el ulluchu (fuerza masculina) y el ishpingo (fuerza femenina). En sus ramas vemos a monos recogiendo los frutos. Este árbol representa un tinkuy, es decir un encuentro de dos fuerzas opuestas que se complementan formando una nueva totalidad.13


a) Unión entre mujer mítica y Ai Apaec, cerámica Mochica (1-800 d.C.).
b) Detalle de pintura que muestra la unión entre mujer mítica y Ai Apaec.

Característica de las culturas femeninas es la sodomía, el culto al falo, la masturbación y el erotismo religioso que se expresa en una verdadera exuberancia sexual en la cerámica mochica. (…) La virilidad, expresada en actos eróticos, es además un exponente del culto a la fertilidad del que participan los muertos cooperando con los dioses en la producción de la lluvia (…) El erotismo religioso corresponde a un simbolismo sagrado que forma parte del ritual. De ahí que sólo es practicado por sacerdotes e hierofantes, es decir, por una casta superior. (…) El valor mágico de los actos obscenos, ya sea en el templo o en la sementera, se relaciona con ritos de fertilidad. Bien dice Mircea Elíade que hay una perfecta analogía entre el fenómeno agrícola y la mística agraria, por una parte, y, por otra, con la orgía sexual como modalidades de lo sagrado.14


Adivinación. Pronóstico con granos de maíz, dibujo de Kutscher.

Unánimemente la antigüedad ha otorgado a la sexualidad y sus misterios una importancia fundamental. A tal punto, que se considera a la energía sexual no sólo como generadora, sino también como regeneradora. Como el soporte y el impulso que permite la realización y el conocimiento. Puesto que utilizando su polaridad –que es la misma dualidad de todas las cosas– se pretende la unión (donde la oposición no existe), encarándosela como un medio de realización, de transmutación, que va de lo más grosero, a lo más sutil, empleándose numerosísimas formas "prácticas" para obtener este objeto.15

Es típico del arte mochica la representación de figuras de este género expresado con cruda naturalidad, (…) en bastantes de ellas se observa el coito anal heterosexual, lo cual está relacionado con la "inversión" como potencialidad de cualquier creación, y como rito exorcizador vinculado a la analogía como fundamento de la "magia simpática".16


Huaco erótico que muestra una escena de coito anal heterosexual, Museo Larco.

Se dice que los mochicas sufrieron un colapso, un final repentino. No sabemos qué es lo que realmente aconteció. Al parecer padecieron los estragos del fenómeno llamado "el Niño", que fue fortísimo y devastador en ese momento. Lluvias torrenciales que se prolongaron nada menos que por 30 años, provocando terribles inundaciones difíciles de soportar y que fueron arrasándolo todo. Lo que además fue seguido de una época de sequía que duró tres décadas, provocando que las dunas de arena se tragasen muchos de sus asentamientos. Sus templos fueron abandonados y sus ciudades desocupadas. Esta cultura floreciente y asombrosa acabó enterrada y olvidada por siglos. Y es ahora, en este fin de ciclo, del que se dice que todo va a salir a la luz, y gracias a estos hallazgos, que se nos brinda la oportunidad de conocerlas. Su arte, su simbólica y sus usos y costumbres, son un testimonio de lo avanzadas que estaban estas culturas tan antiguas, en muchísimos aspectos, especialmente en lo esencial y universal. Y nos permiten además, reconocer una unanimidad de pensamiento con todas las culturas tradicionales. Estas Ideas eternas, siguen vivas en todos aquellos que de corazón se entregan a ellas "atraídos por el Conocimiento de su Identidad y la del Cosmos",17 vivificándolas y actualizándolas con perseverancia y ardor a través del rito de la Memoria, donde uno de sus vehículos más extraordinarios y efectivos ha sido siempre la invocación incesante a los dioses.




NOTAS
1 En el año 1991 se descubrieron ocho tumbas reales, de mujeres, a las que han llamado "las Sacerdotisas de San José de Moro". Algunas de ellas fueron enterradas con la "Copa sacrificial" que porta la diosa Luna en la ceremonia del sacrificio, tema central de la iconografía moche, y están ataviadas con atuendos y ornamentos como los de la diosa. Y en el 2005, en el departamento de la Libertad, se descubrió uno de los hallazgos más significativos de la cultura del antiguo Perú. Encontraron, dentro del templo de una pirámide moche, un impresionante contexto funerario –en el complejo arqueológico "el Brujo", centro ceremonial llamado (Huaca Cao Viejo)–, donde fue enterrada "la Señora de Cao" y sus acompañantes. El patio donde fue depositada su tumba tenía paredes pintadas con diseños geométricos y un ser sobrenatural de rasgos felinos, que parece ser Ai Apaec, rodeado de cóndores y serpientes. Como parte de su ajuar funerario se hallaron diversas ofrendas de vasijas de cerámica, artefactos para la tejeduría y ornamentos y emblemas de poder: corona con felino, narigueras, collares, brazaletes, tocados, etc., de oro, plata y cobre dorado. Lo que evidencia que fue una mujer gobernante y que hubieron reinos gobernados por mujeres.
2 Federico González Frías, El Simbolismo Precolombino, Cosmovisión de las Culturas Arcaicas. Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2016.
3 Federico González Frías, Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos. Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2013.
4 Los mochicas lograron dorar el cobre con una sofisticada técnica que obtiene los mismos resultados que el sistema electrolítico inventado en Europa a finales del siglo XVIII.
5 Federico González Frías, El Simbolismo Precolombino, op. cit.
6 Ver el artículo de Cristina Florez-Estrada, El Viaje de Ai Apaec en busca del sol en el nº 61 de la revista SYMBOLOS.
7 Federico González Frías, El Simbolismo Precolombino, ibíd.
8 Ibíd.
9 Federico González Frías, Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos, op. cit.
10 Federico González Frías, El Simbolismo Precolombino, ibíd.
11 Rafael Girard, Historia de las Civilizaciones Antiguas de América. Tomo III. Ed. Istmo, Madrid, 1976. Ver también acerca de este tema, el artículo de Mireia Valls, Cuando los dioses hablan: Centros oraculares de la Tradición Hermética. Y el de Patricia Serdá, Creta, Un regalo de los dioses, ambos en la Revista SYMBOLOS, nº 60 (solsticio de verano 2021).
12 Ibíd.
13 Extraído de: El Arte Mochica del Antiguo Perú. Oro, mito y rituales. Ed. Obra Social, La Caixa. Barcelona, 2015.
14 Rafael Girard, ibíd.
15 Federico González Frías, El Simbolismo Precolombino, ibíd.
16 Federico González Frías, Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos, ibíd.
17 Ver en Canal SYMBOLOS youtube, el vídeo Teatro Sagrado: https://www.youtube.com/watch?v=B8QXT4K9PUw

 
 

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