De Gregorio García, 'El origen de los Indios de el Nuevo Mundo e Indias occidentales' (1607).  
ORIGEN DE LOS INDIOS DEL NUEVO MUNDO
GREGORIO GARCIA
LIBRO QVARTO
   CAP. IX. De algunas dudas, i objecciones, que contra esto escriviò el P. Acosta. 

ACerca de esta Opinión ai muchas dificultades, y objeciones, las quales pondré aquí, y responderé á aquellas lo mejor que pudiere, para que de esta manera quede esta Opinión en pie, y no quede destruída, ó maltratada con los golpes del contrario. 

La primera duda, y objeción que se ofrece contra esta Opinión, es, que todo aquel cuento de la Isla Atlantica tiene màs arte de Fabula, que de Historia,1 y asi algunos, para salvar la autoridad, y respeto de Platón, lo explican alegóricamente, y entre ellos Torquemada. Y otros, principalmente el P. Acosta, lo tienen por disparate, y hace el sobredicho Padre, burla de ello con mucho donaire, y aun de los que lo tienen por verdadero. Pero Yo lei muchas veces el Dialogo de Platón,2 que se llama Timeo, y el de Cricias, que por otro nombre se dice Atlántico,3 y hallé, que en algunas cosas que el P. Acosta, refiere de Platón, para provar que es fabula lo que alli cuenta, y hacer burla, ó donaire de ello, no tiene tanta raçon como le parece. Y asi, para que esta Opinion tenga màs fundamento de verdad, y á Platón se le buelva el honor, y autoridad, que pierde con lo que el sobredicho Padre dice de él, y de su Historia, quiero, antes que responda á la objeción propuesta, responder á todo lo que dice, para deshacer esta historia, en que se funda nuestra Opinión. 

Quanto á lo primero dice el P. Acosta, refiriendo á las palabras de Platón: En Aquel tiempo no se podia navegar aquel Golfo. Esta clausula4 hace mui diferente sentido de lo que suena la que esta en Platón, según la translación de Marsilo Ficino, que es la ordinaria, y de do sacó la suia el sobredicho Padre. Dice pues Platón: Tunc enim erat fretum illud navigabiles que quiere decir: Porque entonces aquel estrecho se podia navegar. A donde ni vemos que ai sinus, que significa el Golfo, ni innavigabile, que es, no se puede navegar, (como interpreta el sobredicho Padre) sino que ai es, fretum, y navigabile, que son mui diferentes voces, y significados. Pues decir que fretum significa Golfo, no ai raçon para ello: ni tampoco la ai para que golfo sea lo propio que Estrecho, y Estrecho lo que Golfo, como no lo es fretum, y sinus. Porque según Ambrosio Calepino, Antonio Nebrisense,5 y todos los Gramaticos, y Latinos, fretum es estrecho, y sinus el Golfo, cosas mui diferentes: porque fretum, que es Estrecho es el espacio de Mar angosto6 entre Tierra, y Tierra, por donde el Agua pasa de vna parte á otra, y asi llamamos Estrecho al angosto lugar por donde va rompiendo las Tierra el Mar Atlántico. Al cual estrecho llamaban antiguamente Colunas de Hercules, y Estrecho Tartesiaco,7 y Gaditano, y Hercúleo, y ahora se llama Estrecho de Gibraltar. à este modo llamamos Estrecho al de Magallanes, y al que ai entre la Gran Tartarea, y el Reino de Annian, y al que divide á Sicilia de Italia. Pero sinus, que es el Golfo,8 es vn seno de Mar, que está entre dos cabos de Tierra, como es el Golfo de Narbona, y otros muchos que ai en el Mar Océano. 

Tampoco havrá quien diga, que navigabile quiere decir, que no se pueda navegar. vna salida puede tener esto, y todo lo demàs en que aquí vamos vamos redarguiendo al P. Acosta; y es decir, que en la translación de quien saco las palabras referidas, y lo demás está asi; pero sin duda el siguió la translación de Marsilio. Lo primero que esto prueba es, algunas palabras que pone, conformes á esta translación. Lo segundo, porque en el Libro, ó Historia llamada de Natura Novi Orbis,9 que el sobredicho Acosta escribio en Latin, viviendo en Perú: que después, habiendo venido á España, lo tradujo en Castellano (cuias palabras son las que redarguimos) pone pelagus, y navigabile, harto màs conforme á las de esta translación de Marsilio. Lo tercero, porque quando esto se escrivió en latin, y Romance, no havia vna mejor translación, que la de Marsilio: Pues la que después salio de Juan Serrano,10 en cosa ninguna le favorece. Demás, de que (como havemos dicho) lo que el P. Acosta escribió, fue antes de esta nueva translación: veanse las palabras de esta nueva translación, y se echará de vèr, quanta verdad tenga lo que digo: Peraium enim tunc erat Atlanticum Mare, Insulam autem in ore Maris aditu, quam ad eas angustias, quas vos Herculis Columnas vocatis, extitisse. En castellano son estas: Porque entonces aquel Mar Atlántico se podia pasar: dicese, que estuvo vna Isla en la boca de la Mar, y en el paso, y entrada á aquellas angosturas, que vosotros llamais Colunas de Hercules. Aquí no dice, que no se podia pasar, ò navegar, ni que tenia cerrado el paso á la boca de las Colunas de Hercules, que es el estrecho de Gibraltar (como interpreta el P. Acosta) sino lo contrario, y aunque el Autor de esta nueva translación, translada en las palabras referidas, Atlanticum Mare, y no Fretum, como transladó Marsilio, importa poco para el sentido de aquellas palabras; porque allí realmente va hablando Cricias, ò Platón de aquel Mar, que entonces estaba entre el estrecho de Gibraltar, y la Isla Atlántica, al qual podemos llamar Estrecho, pues lo es; y asi le llamó Marsilio, y Mar Atlántico, que tambien conviene ese significado, pero en rigor no le diremos Golfo. Y supuesto que (como he probado) siguió el P. Acosta la translación de Marsilio, donde está Fretum, y el transladó Golfo; bien se sigue de lo que he dicho, como se engaño en esto, y en lo que diceque no se podia navegar, porque tenia cerrado el paso á la boca de las Colunas de Hercules; porque si aquel estrecho no se pudiera navegar, y tuviera cerrado el paso á la boca de Gibraltar, no pudieran salir de aquella Isla por este Mar á hacer Guerra á los Atenienses, como refiere Platón. Antes, respondiendo á Platón á vna objeción tacita, que se le podia poner: conviene á saber, como siendo aquella Isla tan grande que ocupaba la maior parte de aquel Mar, desde la boca del Estrecho de Gibraltar pudo salir de la Isla grande copia de Enemigos, à hacer la guerra à los Atenienses? dice: Tunc enim erat fretum illud navigabile, porque entonces aquel Estrecho se podia navegar. Tambien se pueden explicar las palabras sobredichas de Platón, diciendo, que como en su tiempo ya estaba anegada la Isla Atlantis, y havia quedado mucha lama,11 y no se podia navegar, parece que diciendo que de ella havia salido Gente, y hecho guerra à Atenas, que está en Grecia, se ofrecia vna objeción tacita, como podian pasr por aquel Mar, estando tan impedido? Y asi responde Platón à esto, diciendo: Tunc enim erat fretum ellud navigavile. Porque entonces aquel estrecho se podia navegar; ò como translada Juan Serrano; Peruium enim tunc erat Atlanticum Mare, porque se podia pasar entonces por aquel mar Atlántico. Y que sea asi, y sea este el sentido de aquellas palabras, pruebase; porque diciendo: Entonces se podia navegar se infiere de aquel adverbio tunc, entonces, que quando Platón lo refirió, no se podia navegar. Con vn exemplo parecerá esto màs claro. Sucede, que vn Hombre fue mui rico en el tiempo de su mocedad, y que ahora en la vejéz está mui pobre; pues si este dixese en conversacion: Siendo yo moço me acontecio jugar mil ducados: y aunque malo, daba gruesas limosnas, porque entonces tenia bien con qué. Bien claro es, que diciendo: Entonces tenia con qué, que ahora no tiene. Por que aquella particula, y adverbio tunc, entonces, incluie aquel tiempo pasado, à quien refiere, y excluie el presente de ahora12 en que lo dixo; y asi, diciendo por qué, es dar la causa, porque entonces este Hombre jugaba, y perdia gran numero de ducados, y daba limosnas: y asimismo es dar la raçon, y responder à vna obeccion tacita, que luego se ofrece: conviene à saber, como este tal pudo perder tanto dinero, y hacer limosnas, siendo ahora tan pobre? Perdóneme el Lector, que he sido prolijo en la respuesta, y satisfacción de lo primero que dice el P. Acosta.; porque aunque aia parecido demàsiado en redarguirle en la significación de vocablos, todo à sido menester, como para que se entienda, que no tiene mucha raçon en lo que nos contradice, acerca de esta Opinión; y lo otro, porque la Historia de Platón se refiera fielmente, sin mudar el sentido de lo que el escrivió en Griego, y su interprete Marsilio en Latín. 

§. I. Como no es fabula lo que dice Platón, que Clito, Muger de Neptuno, pariò cinco veces Gemelos 
Lo segundo, dice el P. Acosta, que quien no tendrá por fábula, que Neptuno se enamoro de Clito, y tuvo de ella cinco veces Gemelos de vn vientre?13 à esto responde, que no ai raçon de que tengamos por fabula lo que puede tener fundamento de verdad, y no repugna à la naturaleça; porque el parir vna Muger dos hijos de vn vientre, vna y muchas veces, no es cosa nueva, como se à visto por experiencia, y como se puede ver en Platón;14 cuias palabras quiero poner aquí, traducidas del Latin en Castellano por el Lic. Geronimo de Huerta,15 que vá comentado à Plinio desde el Libro séptimo. Dice pues: Cierto es,16 que de vn parto suelen nacer tres, por el exemplo de los Curacios, y de los Oracios: pero si nacen mas, se tiene por monstruosidad, excepto en Egypto, donde beben el Agua del Nilo, que aiuda mucho à la generación.17 En estos años pasados, que fueron los ultimos de Octaviano Augusto, Fausta, Dama ciudadana, parió en el sacrificio dos varones, y dos hembras: lo cual claramente anuncio el hambre que havia de haver. Dicese, que en el Peloponeso vna Muger pario cuatro veces à cinco hijos,18 y la maior parte de ellos vivieron. Trogo afirma, que en Egypto las mugeres conciben siete de vna vez, y nacen algunos con entrambos sexos, à los cuales llamamos Hermafroditas, y antiguamente los llamaban Androginos, y los tenian por cosa monstruosa, y de espanto, y ahora los tienen por riqueça, y cosa de gusto. Pompeio Magno, adornando el Teatro, puso admirables figuras, ò medallas d3 cosas famosas, hechas por esta causas, con Ingenios de grandes Maestros; entre las cuales fue Eutica, la cual parió treinta veces, y fue llevada de veinte hijos à la Hoguera. Hasta aquí son palabras de Plinio. [ Plinio dice,19 abortò otra doce hijos. Treinta dice Taciano, que pario otra en Grecia. S. Alberto Magno refiere de otra que aborto veinte y dos. Y Margarita, Condesa de Heneberg pario 395, y todos fueron bauticados; con cuios ejemplos hace Pellicer verisimil lo que se cuenta de los Porceles de Murcia.] Pero no me contento con traer ejemplos de Mugeres, que parieron muchas veces Gemelos, y màs hijos, sino que tambien quiero dar la causa, y raçon natural de aquello, para satisfacer à el apetito,20 y deseo que luego nace à el Hombre, que estas cosas lee, y oie, de saber la causa; y esta sera la que el Lic. Huerta,21 con mucha erudición, comentando el Capitulo referido de Plinio. Dice, pues: Dudando Aristóteles en sus Problemas, la causa por que es desigual el numero de los hijos en los partos de los Animales: Responde, que por tener vnos mas, ò menos apartamientos, ó senos en el vtero, que otros; porque dividida la materia de la generación, se forman muchos ò pocos, según es el numero de ellos, y la cantidad de la materia que à de dividirse. Pero según esto, siendo cierto no tener la Muger màs de dos senos, como Galeno,22 y Avicena, y otros Autores Médicos, y Anatómicos afirman no seria posible concebir màs de dos. Pero viendo cada dia lo contrario, hemos de traer otra raçon, que quadre mas, y tenga maior probabilidad. Para lo cual es necesario saber, que aquella Muger es esteril, que tiene alguna destemplança en el utero; y aquella al contrario es fecunda, que tiene maior templança, sin exceso de calidades. Porque asi, ni la simiente se ahoga con la humedad, como sucede con las semillas en las Tierras pantanosas, y humedas, ni deja disponerse, por la sequedad, ni se quema, y consume cor el calor, ni se amortigua y desvanece con la frialdad: antes, abraçada igualmente, la dispone con perfección. Siendo, pues, esta la causa de ser fecunda, serlo à màs aquella que mejor templança tuviere. Y como sucede en la Tierra, que estando bien saçonada con las Aguas, con el tiempo, y labores, no se pierde algun grano; antes, actuada la virtud de todos, arrojan su pimpollo, y caña; asi teniendo perfecta templança el utero de la Muger, recibida su semilla, concebirá, para lo cual se encoge; y entonces, siendo mucha la materia, suele dividirse en partes, y siendo cada parte por sí, abraçada en lugar diverso, se engendran tantos, cuantas fueron las divisiones hechas. Y tambien, después de vn concepto, suele haver superfetación, segunda, y tercera, y mas, recibida la semilla en diferentes lugares; lo qual haviendo destemplança, no fuera posible: porque la sequedad impidiera el poder encoger: y la humedad el poder abraçarlo: el calor lo consumiera: y la frialdad no lo vivificàra; pero pocas veces se conciben màs de dos juntos, por hacerse màs fácilmente dos receptáculos en los lados, à los quales llamaron senos, no porque verdaderamente lo sean con división alguna, sino por tener aquella parte la figura de medio Globo, el cual à los lados hace dos puntas, por ser alli la maior anchura. Aunque tambien es comun concebir tres, haciendose otro receptáculo en medio, como podriamos contar de muchas. Pero de vna dire vna cosa admirable, que en seis veces parió diez y ocho hijas, sin que entre ellas huviese varon. Hasta aquí son palabras de Huerta con las quales, y con los exemplos que en las de Plinio referimos, queda bartantemente respondido à la dificultad que el P. Acosta pone, en que la Muger de Neptuno pariese cinco veces Gemelos, por lo cual lo tiene por fabula; [siendo asi que en la antigüedad se tuvo por agüero sausto ; y los Juristas, y Filosofos tienen por tan natural este parto, como el de vno, según Pellicer, y Aristóteles atestigua, que es regular en Egypto parir cinco.]23 

§. II. Como podria no ser fabula lo que dice Platón, que Neptuno sacò de vn Collado tres redondos de Mar, y dos de Tierra, ni lo que dice de el Templo. 
Lo tercero que dice el P. Acosta,24 que le es fabula tambien lo que refiere Platón, que Neptuno sacó de vn collado tres redondos de Mar, y dos de Tierra, tan parejos, que parecian sacados por torno. Quien leiere estas palabras, asi como suenan, sin duda le parecera fabula; pero como Platón las dice no. Por lo cual las pondré aquí en Latin, según la translación de Marsilio, y después en Castellano. Haviendo dicho, pues, Platón, como Neptuno se enamoró de Clito, y se caso con ella, prosigue diciendo: Circunsaepsit collem, quem habitabat Spiris aquae circunfluis, terraeque Zonis alternè partim amplioribus, partim angustioribus: Ex quibus duo quidem terrae, tres vero Maris fuere circuitus, qui veluti torno descripti, pari, vndique intervallo per insulam mediam distabant inacessibilemque hominibus collem ipsum redebant. En Castellano quiere decir: Y cercó Neptuno el Collado à do moraba, con circulos de Agua que corrian al rededor, y con Zonas de Tierra, de manera, que à vna de Agua, se seguia otra de Tierra. Por vna parte eran estos circulos, y zonas màs espaciosos, y anchos, y por otra màs angostos; de los cuales huvo dos circuitos, ó redondos de Tierra, y tres de Mar, que sacados, y traçados como con torno, distaban de cada parte con igual espacio, y trecho por medio de la Isla, y hacian al Collado inaccesible, à do nadie podia subir. Hasta aquí es de Platón, cuias palabras dan à entender la fortaleça de aquel Collado, adonde estaba la Ciudad, y morada de Neptuno. Y me parece que no tiene esto tanta repugnancia, ni es tan dificultoso de creer, para que lo tengamos por fabula: porque no se entiende que aquellos circuitos, zonas, y redondos, con que se cerco el Collado, particularmente los dos de Tierra, y los tres de Mar, havian de ser sacados real, y verdaderamente con algun torno, ò instrumento de Hierro, sino que estaban tan redondos con ingenio particular, que los compara à vn Globo, ò Bola, ò Circulo sacado por torno. No se debia de maravillar el P. Acosta25 de estos redondos de Agua, y Tierra, pues él nos refiere, que ai en el fin del Valle de Tarapaya, cerca de Potosí, vna Laguna redonda, que parece hecha por compás. 

Lo cuarto dice el P. Acosta, que qué diremos de aquel Templo de mil pasos en largo,26 y quinientos en ancho, cuias paredes por defuera estaban todas cubiertas de Plata, y todos los altos de Oro, y por de dentro era todo de bobeda de Marfil, y entretexido de Oro, Plata, y Açofar. No me parece que tiene esto mucha dificultad de creerlo, ni por la grandeça del Templo, ni por la riqueça, y labor que tenia: porque la Isla era mui grande, y venian los de diez Provincias que havia en ella, à hacer en el Templo vna Fiesta solemne cada Año, y en esta Isla havia en abundancia de todo genero de metales, y muchos Elefantes, de que tenian bastante materia para el ornato, que se dice tenia el Templo. El qual no se à de entender que estaba por de fuera cubierto de Plata, ni el techo de Oro, porque no da eso à entender Platón con sus palabras, sino que estaba el Templo compuesto, y adornado con Plata en las paredes por de fuera, y con Oro en el techo. Alo demás que pone el P. Acosta contra esta Opinion,27 después responderemos. 

§. III. Donde se prueba ser Historia verdadera lo que dice Platón de la Islà Atlántica 
Supuesto esto, resta responder à la objeción principal arriba puesta, y provar que no es fabula lo que Platón dice de la Isla Atlántica, sino Historia verdadera: para lo cual havemos de suponer dos cosas. La primera, que los màs de los Interpretes de Platon, especialmente Crantor,28 el primer Interprete de Platon; Marsilio Ficino, y Plotino afirman, que fue cierta, y verdadera historia, y no quieren admitir que tenga sentido alegorico. Juan Serrano, que aora hiço nueva translación de Platón, y lo comentó, es de este parecer, confirmándolo que dice Marsilio, y alabándolo porque reprueba à Origenes, y Proclo, que tienen esta Historia en lo literal por fabula, y asi la explican alegóricamente. Muevense Marsilio, y los demàs Autores à tener esta historia por verdadera, con muchas raçones. La primera, porque siempre,29 y à do quiera que Platón finge alguna cosa, suele llamarla fabula. Pero en el Dialogo de Timeo dice, que la platica que quiere tratar, es Historia verdadera. Las palabras que pone son en Castellano estas: Oie, Sócrates, vna Historia maravillosa, pero llena de verdad; i en el Dialogo Atlántico refiere lo mismo mui màs por estenso, como Historia Verdadera: [i asi lo sienten Antonio Augustin, Pellicer, i otros muchos.]30 

La segunda raçon es, porque en vna parte, y en otra dice de quien la oió, conviene à saber, de sus maiores, y de Gentiles; porque Cricias la oio à su Abuelo Cricias, i este su Abuelo à Solon su Tio, el cual la dexo escrita, y Solón la supo de los Saites, Sacerdotes Egypcios, à cuio cargo estaban los annales, y Historias antiguas:31 porque como dicen Metastenes, y Annio, eran como Notarios para escrivir las cosas que acontecían, de las quales daban ellos fe, y las contaban à otros, y asi lo hacian los Sacerdotes Caldeos. Por esta causa Beroso, Sacerdote Caldeo, y Maneton, Sacerdote Egypcio, son de mucha autoridad en todo lo que cuentan, y refieren,32 y no serian de menos autoridad, y credito los Sacerdotes Egypcios, de quien Solòn oiò la sobredicha Historia de la Isla Atlántida,33 y asi no se sufre decir, que fuese fabula, y mentira. Porque nunca el que miente, ò finge vna cosa fabulosa, se atreve à citar autor fidedigno, verdadero, y de credito, como lo eran Solon, y los Sacerdotes Egypcios. 

La tercera razon es,34 porque no se ha de creer, que Platón refiriese por Cricias tantas cosas particulares, tantas menudencias, y circunstancias que havia en aquella Isla, para significar por ellas el sentido alegorico, para componer vna mentira, y fabula, cosa indigna de la autoridad de Platón, ni para proponer enigmas, como dice Giraldo. Demàs de estas raçones, Proclo (según dice Marsilio)35 alega ciertas historias de los Etiopes, que hiço vno llamado Marcelo, donde refiere lo mismo que dice Platón de la Isla Atlántica;36 [i aun parece esta, la Isla seca, que dicen los Musulmanes estaba fuera de las Montañas, que tiene ceñida la Tierra; ni frente Estrabon con lo contrario, aunque le nota Hornio de facil en deshechar las opiniones de los Antiguos.]37 

§. VI. De la autoridad de Platón 
Lo segundo que havemos de suponer, es, que Platón fue vn filosofo tenido en sus tiempos en grande estima, y reputación, la cual aun no à perdido en los nuestros,, sino antes se à conservado, y como tal es alegado en negocio de Filosofia, y de Historia, y aun por algunas cosas que dijo de Teologia, es llamado el Divino Platón.38 Y pues en negocio de Historia no buscamos para su verdad (como doctamente enseña el M. Cano, Obispo de Canaria)39 màs que la autoridad, y gravedad de quien lo dijo, ò refirió, de manera, que si el autor es fidedigno, bueno en lo Moral, docto, leido, y cursado en el exercicio de las Letras Humanas, y Escolásticas, damos credito à sus dichos, y escritos, y se engendra en nuestro entendimiento vna cualidad, habito de Fe Humana. Siendo esto asi, digo, como lo es, porqué no daremos credito à la Historia de la Isla Atlántica à que refiere Platón?40 à quien nada le falta para ser Hombre de autoridad, y gravedad, aunque màs la desautoriça su ingrato discípulo Aristóteles,41 con el testimonio que le levanto de las Ideas, que por tal lo tienen San Agustín,42 Séneca, Marsilio, Javello, y otros muchos Autores, los cuales defienden à Platón de esta calumnia, y testimonio de Aristóteles. Y asi lo que dice Platón de las Ideas, lo interpretan de las que ai en la mente Divina. Lo qual es argumento del respeto que S. Agustín, y los demàs Autores referidos le tienen, pues tanto vuelven por él. Persuadiéndole más à que Aristóteles, de malicia, ò de envidia, ò por mejor decir, de ingratitud, le levanto aquel testimonio, que no à que dixese semejante disparate vn hombre docto, buen Filosofo, y mui recatado. Y no menor argumento para la autoridad, y credito de Platón, que Origenes, Proclo, Porphirio,43 y otros Autores graves, pareciéndoles que esta historia de la Isla atlántica tiene alguna disonancia de la verdad, la explican alegóricamente, por no decir que Platón mintió. Bien pudiera yo aquí hacer vn largo digreso, y discurso de alabança, y loa de Platón; pero considero que serè pesado, y asi no dire más, acerca de esta materia. Lo vno, porque para gente docta, y que à estudiado, no es menester decir quien fue Platón. Y lo otro, por que para quien no es leido, ni cursado en Letras, Divinas, ni Humanas, Latinas, ni de Romance, y Vulgares, bastara lo que dicho; y si este tal no estuviese satisfecho con ella, rebuelva Libros, y lea Historias, y vera quien fue Platón, para que no le demos credito en lo que dice de la Isla atlántica, [como se le dio D. Cristóbal Colon, pues movido de su autoridad, descubrio las Indias, como dicen Luis Vives, Maiolo,44 y otros, aunque confirmada con la experiencia de Alonso Sánchez, como queda dicho.]45 Con estas dos cosas, pues, y con lo que diximos, respondiendo al P. Acosta, que pretendió derribarnos el fundamento de esta Opinión, diciendo, que lo que dice Platón es fabula, havemos respondido à la primera objeción,46 vamos à las demàs, que aun nos quedan algunos portillos que reparar en la fortaleça de esta Opinión. 
 

Transcripción: Iñigo Correa (texto)
JoseManuel Río (notas)
 
NOTAS
1 Solorçan. dict. lib. I. cap. 4. num. 28. & 29. & Auctor. relat. cap. 12. num. 47. & cap. 9. num. 36. & in Politic. lib. 1 cap. 6. fol. 7. & lib. 6. cap. 1. fol. 25. Procl. Porphirius, & Origen. relati a Marsil. com. sup. Tim. cap. 4. & in Critia. 
Acosta lib. I. Hist. Indian. cap. 22. Horn. dict. cap. 6. num. 160.
2 Torquem. lib I. cap. 10. (..) 1. 
3 Platon in Timeo, & Critia, seu Atlantico. 
4 In Recognitione Chalcidii Ioan. Meursii, fol. 16. vertitur. Tunc enim fretim Iliud, opinor, erat commeabile habens in ore, ac in vestibulo sinus. 
5 Ambros. Calepin. in Thesaur. Linguæ. 
Nebrisens. In Lexico.
6 P. Ricciol. citat D. Pter. Hurt. de Mendoça, Specul. Geogr. p. 2. cap. a. fol. 9 & 10. 
7 Infr. h. Lib. cap. 24.
8 Supr. cap. 2. h. L. 
9 Acosta de Natura Novi Orbis, lib. I. cap. 12.
10 Ioannis Serrani versio Platonis, & vide Meursii, editio vbi sup. 
11 Plat. in Critia. fol. 499. Posteà vero Coenum ibi in vium, & c. altum in Mare navigantibus obstat, ne vitra enavigare liceat. 
12 Parisius cons. 92. Avendaño In leg. 40. Taur. glos. 14. n. 10. Octac. Vulpell. de Præpos. & Adv. signif. fol. 135. Robles de Represent. lib. 2. cap. 25. num. 3. Galgonet. de Cond. & Demonstr. p. 2 cap. 1. quæst. 36 num. 9. Coephal. cons. 269. num. 29. tom. 2. Gratus cons. 18. num. 32. Hondedeus cons. 8 num. 29 tom. 1. Menoch. cons. 198. num. 2 & cons. 746. num. 11. denotat enim temporis extremitat. vt Bartolo in leg. 4. §. ss. de cond. & dem. placuit, & seq. Brison de verb. sign. lib. 18. Ximenez in Dict. Eccl. vers. Tunc. Rota apud Farinac. dec. 144. n. 7. Molina de Primog. lib. I. cap. 5. num. 67. Gonçalez ad Reg. 8. Chancell. glos. 65. n. 2. J. ChoKier ad Præces primarias Imp. sect. 5. §. 2. fol. 106 & per plures proseq. Barbos. in Dicc. Vsusreq. num. 1. & 7. Ot. Phil. Ceperus In Cynosura leg. cap. 48. num. 44. 
13 Acosta vbi sup. & lib. 9. cap. 22. Freitas de Iust. Imp. Lusit. lib. 1. cap. 16. 
14 Plin. lib. 7. cap. 3. 
15 Huerta Ibidem. 
16 Tit. Livius Dec. I. lib. cap. 24. 
17 Strab. lib. 15. circ. Princip. fol. 3. 
18 Trogus apud Plin., vbi sup. relat. à Maluend. de paradiso, cap. 35. num. 2. fol. 97. à Reles Franco in Camp. Elis. quæst. 47. P. Erodius rer. iud. lib. a. cap. 6. tit. 9. Ricard. Vito ad LL. Decemvirales, num. 9. Lingiois Dec. Iuit. dec. 28. quæst. 2. refer. Pellicer ad Gongor. col. 282. 
19 Plinius lib. 17. cap. 11. Tacian. in Orat. contr. Græc Gotoph. in leg. Si pariter, ss. de solut. S. Albert. Magn. ex Salmuth ad Pancirol. cap. 10. tom. 2. Dalner. de lut. Hom. p. 7. num. 22. 
Pellicer ad Gongor. col. 221. & 222. referens And. Laurentium. Ant. Guibert. Jonbertum, Robertum Guaguinum, Gregor. Lop. M(e)dera, & alios qui de hac re icripserunt. 
20 Vt supr. in Proem. Init. dictum est. 
21 Huerta in Com. super cap. 3. lib. 7. Plinii. Aristot. sect. 10. Problem. 16. latè Carrança de Partu, cap. 19. per tot.
22 Galen. de Vteri disect. Avicen. Fen. 21. lib. 3. tit. 1. 
23 Plaut. in Amphitr. Act. 5. 
Menoch. de Pæsumt. lib. 6. præs. 51. Carranç. dict. cap. 19. n. 2. Petr. Garcia de Loc. affect. disp. 72. cap. 7. Ant. Pon Santa Cruz in Hipp. Disc. Text. 77. Pellicer ad Gongor. col. 220. 
Aristot. lib. 7. Histor. Anim. cap. 4. Maluenda dict. q. 35. num. 2.
24 Acosta vbi supr. 
Plat. in Critia, ex translatione Marsil. Ficini. 
25 Acosta lib. 3. Histor. Indian. cap. 18. 
26 Plat. in Critia, seu Atlantico, ex Vers. Ficin. fol. 506. erat Neptuni Templum stadium vnum longum. Ingera latum tria, altum verum quantum longitudo eius, latitudoque exigere videbatur. Figura eius spe ies Barbarica, exteriora præter suprema fa(s)tigia argento omnia exornaverunt nam Culmina ipsa, & Apices Auro: intus autem loquearia tota eburnea Auro Argento Orichalco varie cælata conspiciebantur, verum parietes columnas pavimenta Orichalco exarnaverunt, &c. 
27 Solorçan. dict. lib. 1. cap. 4. num. 29 non satis oen(s)et, & cap. 7. num. 12. & cap. 9. numer. 56. & cap. 12. num. 47. & 52. Conimbricenses de Coelo, quæst. 1. art. 2. Vasconcel. Not. Brasil, lib. 1. num. 101.
28 Crantor (in) Crit. 
Marsilius argum. in Critiam, fol. 497. & 498. 
Plotin. in Timeo, & in Critia. 
Ioan. Serran. in comm. sup. Critiam. 
Diodor. lib. 4. Am. Marcel. l. 17. alii apud Solorçan. dict. lib. 1. cap. 4. num. 25. 
Horn. lib. 1, cap. 2 & (..). 
29 Plat. in Tim. & in Critia, seu Atlant. atque hæc scripta apud Avum meum erant, & nunc apud me sunt, cogitata iam olim puero mihi. 
30 Mercatorem, refert Car. Steph. in Dict. Histor. verb. Atlantica ea, col. 375. Anton. August. Dial. 8. de Medallas. Solum in nominibus, plenè tamen Oellicer in Appar. ad Monarch. Hisp. lib. 2. num. 5. & lib. 6. num. 21. Athan. Kircher. in Oedipo, tom. 2. & in Mundo Subterr. dict. cap. 12. fol. 83. Theod. Zuinger. Thatr. Vitæ Human. lib. 1. lib. fol. & plur. in princ. h. ap. & contr. KerKerman. & Acosta, cum Fromondo, Maiolo, Lips(i)o, & aliis Paragallo, Regionam. de T(r)emuot. fol. 132. & 133. 
31 Plat. in Atlantico. col. 500. 
Methastenes de Iudici (...). Annius (...).
32 Kircher. dict. lib. (). Mund. Subterr. cap. 12. fol. 83. v. Verum hanc Platonis. 
33 Eleg(i)ntèr Pellicer dict. lib. 2. num. 6. in fin. Ia se vè quam muchos, i quan grandes son los que refieren esta Historia. Idem ait Kircher. dict. cap. 12. vers. (..) autem, vt veram. 
34 Lib. Gregor. Girald. de Ænigmatib. oper. 2. T. fol. 454. nec aliud esse Totus Platonis Timæu videtur, quam ænigmatum cátena quedam in quo r(o)t viri escellentes, in primisque Proclus, & Chalcidius multa conati sunt, vt Plutarchum, (..) Macrobium (...) ob id à se numquam dimitebat Timæum Plato, vt in Coelio Rhedig. lib. 15. cap. 9. patet. Zuing. in Theatr. lib. 2. vol. 1. fol. 155. 
35 Marsilius argument. in Critiam. 
36 Infr. cap. 15. h. L.
37 Horn. lib. 2. de Orig. Amer. cap. 6. fol. 166. Herbelot in Biblioth. Orient. fol. 230. & fol. 385. v. (G)ecirat, & v. Modhallah fol. 593. 
Strab. lib. 2. 
Horn. de Orig. Amer. lib. 3
38 Arnobius contra Gentes lib. 1. & 2. Pellicer dict. lib. 2. n. 2. 
Salmuth ad Pancirol. lib. 2. tit. 1. fol. 9. Ac de Trinitate aliquam notitiam habuisse S. Iustinus. Clem. Alexandr. Euseb. & alii tenuerunt, & D. August. Cons. lib. 7. in eo repetisse asserit Evangelii D. Ioan. Initium. Bessarion in Calum. Plat. lib. 2. cap. 4. Pope-blount In Cens. celebrior. Auctor. fol. 27. & 28. Zuinger, 
39 Cano de Locis Theo. lib 11. cap. 3. 
40 Laurent. Valla in Per(s). Dialectic. Herm. Corn. Agrip. de Vanit. Sc. cap. 54.
41 Niceph. Gregor. lib. (..). Histor. Rom. 
42 D. August. tom. 4. de divers. quæst. 46 & lib. 7. de Civit. cap. (28). Seneca lib. apud. 66. Marsilius. Comm. in Tim. cap. 15 in Parmenid. cap. 4. & seqq. tom. (2). operum. Javell. lib. (2) de Gener. & Corrup.. tract. (8). cap. 2. 
43 Origin. Proclus, & Porphirius in Timeum. At Tertulianus de Anima (...) idearum sacramenta vocat. Hu(r)tad disp. 5. Metaph. sect. 1. 4. 2. August. Redingus controvers. 1. quæst. 5. cap. 6. & alii plures apud Caramuel in Metalogic. lib. 4. disp. 8 & clarius in Lepto(taros), seu sub(...), dis. 3. art. 3. num. (4)47. & plurib. seqq. 
44 Maiolo, Vives, & aliis plurib. Solorçan. de Iur. Indian. lib. 1. cap. 4. num. 15. vers. Et hanc continentem. 
45 Supr. libr. 1. cap. 3. fol. 22. et nomine expresso tenent Be ancui in Theatr. Mexic. 3. p. tract. (1) fol. (1)01. Compend. 1 Descripc. de las indias, p. 1. cap. 6. fol. 9 & 10.
46 Supr. cap. præcedenti.
 
 
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